12 diciembre 2006

LA ESPADA capítulo 2

ÉSTE TAMBIÉN ES DEMASIADO CORTO



Capítulo 2

El Palacio Thusmeyad

Cuando despertó estaba atado a un extraño árbol alto junto a una cascada de un líquido rojo intenso. El árbol se estaba rompiendo y tenía que hacer algo o de lo contrario se ahogaría. Se estaba poniendo nervioso. De momento, un tritón salió del líquido lanzándole un cristal que penetró en el cuerpo de Óscar como si nada. El tritón hizo una reverencia y dijo:

- Con el cristal que os he regalado podréis comunicaros con qualquira que tenga este amuleto o que sepa arcano, ya que este amuleto le obliga a hablar en este idioma. Si a vos le molesta y quiere quitérselo, deséelo con todas sus fuerzas y aumente el paso de energía en el chacra de la coronilla. También le regalo esta varita y este libro- dijo mientras los dejaba flotando sobre la arena - Úselos bien! Ahh! Se me olvidaba!

A un ademán de su mano las cuerdas se aflojaron y, flotando, descendió hasta el suelo.

Y el tritón se sumergió de nuevo. Óscar estaba confuso intentando comprender lo que le estaba pasando. ¡El tritón le había hablado “de usted”!

Cojíó la varita con cuidado. Estaba decorada con plantas grabadas en la madera, y con brillantes. Era una varita de color negro extraordinariamente ligera. Entonces le entró un cosquilleo de familiaridad al cojerla. Súbitamente comprendió. Estaba en Alcacia. El mundo que él había imaginado. El mundo donde todo era posible. Junto al Río Rojo del Reino de Nundim. Y esa varita fué el primer instrumento mágico que usó, cambiándose después a la vara, al bastón mágico, y al báculo. Eliminó de la mente aquellos pensamientos. No. Aquello no le podia estar pasando. Cerró los ojos i se pellizcó. Pero cuando los abrió se hallaba en el mismo sitio. Comenzaba a oscurecer y tenía cada vez más calor.

Se acercó al libro i vió que se trataba de un libro de hechizos. Leyó en el índice un conjuro para enfriarse. Fué a la página que indicaba y encontró un estudio detallado del movimiento para el hechizo que buscaba y sigió las instrucciones que allí había.

No consiguió hacer nada, salvo tener más calor, así que se recostó en el suelo y se durmió.

A la mañana siguiente estaba durmiendo al lado de Óscar una persona, tenía el pelo castaño oscuro, y en el bolsillo llevava una varita. Óscar se sobresaltó tanto que despertó de un grito al chico.

-¡¡¡¿¿¿Quién eres???!!!

- Es que… mira ahora te lo cuento todo… me llamo Félix. Tú cómo te llamas?

- Me llamo Óscar- dijo Óscar desconfiado- A donde vas? Porqué estás aquí?

-Voy al Palacio Thusmeyad. Voy a aprender a usar la varita que me lanzó un tritón desde esta cascada anoche. Ese mismo bicho me dijo dónde tenía que ir a aprender algo y me dió una varita…

- Qué ?!… El tritón también me la dió a mí!

- Resulta que ayer me fuí a dormir vestido a mi casa de Madrid y me desperté a medianoche, pero entonces descubrí que no estaba en mi cama y fuí a investigar.

Me acerqué al río y apareció un tritón que me dió un cristal de la comunicación y la varita. Después te ví y me acerqué a ti.Y ese libro… ¿dónde lo has conseguido?

- Cuál…¿Ese?- le señaló Óscar- Pues… me lo dió el tritón de la cascada… Verás, yo también tengo una historia muy rara que contar-.

Después de contarle a Félix su historia, se pusieron en camino del palacio.

Cuando llegaron a Thusmeyad ya era de noche así que pidieron posada en el palacio.

- Perdone - le dijo Óscar a la recepcionista, que era una vieja mujer de cabellos dorados- querríamos saber en qué lugar de la Tierra estamos.

- ¿¿¿¡¡¡La Tierra!!!??? Esto no es la Tierra muchacho, estamos en Alcacia -dijo esto último con un orgullo mal disimulado- Te encuentras en el Reino de Windor.

-¡¡¿¿Entonces sí que estamos en Alcacia??!! -exclamó Óscar, viendo ciertas sus sospechas-.

- ¿De dónde sois?

- Yo de Madrid -contestó Félix- él no lo sé.

- De Sagunto, Félix -le reprochó-.

- No sé dónde está cada ciudad, pero no es necesario que me lo conteis, pues no he visto un mapa de la Tierra jamás.

- No pasa nada. Muchas gracias de todas formas, Melisa -Dijo Óscar-.

-Cómo sabías que me llamo Melisa, muchacho?

<<¡¡Pues porque siempre estás en el mismo sitio, i como todo el mundo te llama…!!>> pensó el chico, pero no lo dijo.

-Pues…es que es una larga historia. Buenas noches.

Después cojió la llave de su habitación y se fué. Melisa se le quedó mirando, pero no lo retuvo.

-¿Y cómo dices que se llama?

- Óscar, se llama Óscar.

Melisa se quedó pensando, así que Félix siguió a Óscar sin hacer ruido.

Óscar y Félix no podían dormir, así que se pusieron a leer el libro y aprendieron el movimiento de algunos hechizos. Al final les venció el sueño y se durmieron.

8 comentarios:

Pau Forment dijo...

Wa!!!!!David esta super julo el capitul, es molt interesan tinc moltes ganes de isca el seguent.
Una cosa, quants capituls mes o menys vas a fer??

Anónimo dijo...

Chee!!!!!!!Quant posaras el seguent capitol, va que tinc moltes ganes de llegirlo.

Anónimo dijo...

NAVIDAD,NAVIDAD,DULCE NAVIDAD,ES UN DIA DE ALEGRIA I FELICIDAD.EEEEIIIIIIIIIII

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

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jose dijo...

enseguida que he leido el comentario te he escrito uno pero hace mucho tiempo que no miro el blog mio ahh y ahora leere la historia

Anónimo dijo...

Està genial, eres un artista. Segueix així, estàs fent molta feina. Per cert l'herbologia està super lograda. A "vorerrrr" si saps qui soc? Un besset.

rufo dijo...

eres un fenomeno sigue asi y quiza lea tu istoria.